Miras, de cerca me miras, cada vez más cerca
Nos miramos cada vez más cerca, los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen
Respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando solo la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va
y viene con un perfume viejo en un largo silencio. Entonces las manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o peces, de movimientos vivos. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella.
Y hay una sola saliva y un solo sabor de fruta dulce y madura, entonces te siento temblar contra mí como una luna en el agua; el tiempo esta detenido no se retrocede ni tampoco reproduce si no que entre los dos no hay tiempo ni hora y tampoco segundo. Solo estamos tu, yo y el pequeño sonrojo de nuestras mejillas.

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